Reacciones habituales en niños tras la comunicación de un fallecimiento

  • Comportamientos agresivos, volverse insistente y demandante.


  • Dificultades para dormir: problemas para conciliar el sueño, despertarse varias veces, etc…


  • Dificultad para expresarse tanto sus opiniones, como pensamientos y sentimientos.


  • Oscilación de emociones con frecuencia como: culpa, ira, temor…

  • Cambio de intereses y opinión en cosas que antes le gustaban: juguetes, dibujos, hobbies…


  • Rechazo a las reglas que había establecidas o nuevos límites que se le indiquen.


  • Repetición continuada de preguntas, algunas difíciles que puede que no sepas responder. No te preocupes, di que no lo sabes en este momento, pero que intentarás averiguarlo.

Nota informativa

Ten en cuenta que estas reacciones son normales que aparezcan en un primer momento. Si persisten más allá de un mes, contacta con un profesional de la psicología.

¿Qué hacer?

  • Busca un lugar tranquilo, seguro y sin distracciones.

  • Explica de manera general lo que ha sucedido, intenta hacerlo en orden cronológico, de lo más antiguo a lo más reciente.

  • Usa palabras que sean comprensibles según la edad del niño.

  • Utiliza frases cortas, claras y sencillas, pregúntale si lo ha entendido y anímale a que te comente qué es exactamente lo que ha entendido.

  • Responde con sinceridad a las preguntas que te hagan. Si no lo sabes, es preferible decir «no lo sé» a mentir.

  • Apóyate en ejemplos de mascotas, familiares, personajes de películas o cuentos que hayan fallecido anteriormente y al niño le resulten cercanos.

  • Facilita la expresión de sentimientos y emociones, animándole a que realice dibujos o leer algún cuento.

  • Dile si le apetece escribir o dibujar algo para la persona fallecida y qué le gustaría hacer con ello: dárselo a algún familiar, llevarlo a la persona que ha fallecido, a algún lugar, destruirlo…

  • Dale tiempo para que pueda procesar la noticia a su propio ritmo.

  • Pregúntale si le gustaría participar en alguno de los ritos funerarios y permítele que asista si así lo desea.

  • Piensa e identifica a un adulto de referencia para el niño como apoyo. Hazle saber que no está solo.

¿Qué no hacer?

  • Mentirle.

  • Dar falsas esperanzas de que la persona fallecida regresará.

  • Sobreprotegerle evitando hablar de lo sucedido.

  • Dar detalles escabrosos e innecesarios sobre cómo ha sucedido la muerte.

  • Utilizar frases del tipo: «se ha ido de viaje», «está en el cielo» o «está durmiendo»

  • Esconder tus propias emociones y no compartirlas con el niño.

 

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